El corazón de la Tierra tiene hombres que le desgarran. La Tierra es muy anciana. Sufre ataques al corazón —en sus entrañas—. Sus volcanes, laten demasiado por exceso de odio y de lava.
La Tierra no está para muchos trotes está cansada. Cuando entierran en ella niños con metralla le dan arcadas.
sábado, 17 de abril de 2010
ARROZ BLANCO
Que desolación me da ver la nevera vacía con lo bien que yo comía en casa de mi mama A la vuelta de una farra bien mamao como es debido que bien sienta una cenita pa luego dormir tranquilo. No se sueña nada ilustre cuando el buche esta vació.
Me cruzo con el vecino al volver de madrugada, él marcha pa su trabajo y yo me voy pa la cama. Con sonrisa desdichada me planta los buenos días, luego con paso cansino y la cabeza agachada se va pensando: Que vida! Yo a currar y este de farra.
Recorro todos los bares como paradas de Pascua, en cuanto llega la noche ya estoy otra vez en danza. Las mujeres me sonríen y me miran de reojo, vaya usted a saber que piensan al mirarme de este modo; no hay nada que mas me atonte que un bonito par de ojos.
Así transcurre mi vida de Garufa consumado, aunque a veces la despensa solo contenga arroz blanco. No escribirán mis hazañas tal vez no soy muy decente no es vida muy trascendente pero es la que me ha tocao. Y me rió cuando pienso Que me quiten lo bailao.
Letra: Antonio Bartrina Música: Osvaldo Larrea
eduardo gaviña / yogurinha borova by SANTOS CARRETTO
Los jóvenes homosexuales y las muchachas amorosas, y las largas viudas que sufren el delirante insomnio, y las jóvenes señoras preñadas hace treinta horas, y los roncos gatos que cruzan mi jardín en tinieblas, como un collar de palpitantes ostras sexuales rodean mi residencia solitaria, como enemigos establecidos contra mi alma, como conspiradores en traje de dormitorio que cambiaran largos besos espesos por consigna.
El radiante verano conduce a los enamorados en uniformes regimientos melancólicos, hechos de gordas y flacas y alegres y tristes parejas: bajo los elegantes cocoteros, junto al océano y la luna hay una continua vida de pantalones y polleras, un rumor de medias de seda acariciadas, y senos femeninos que brillan como ojos.
El pequeño empleado, después de mucho, después del tedio semanal, y las novelas leídas de noche, en cama, ha definitivamente seducido a su vecina, y la lleva a los miserables cinematógrafos donde los héroes son potros o príncipes apasionados, y acaricia sus piernas llenas de dulce vello con sus ardientes y húmedas manos que huelen a cigarrillo.
Los atardeceres del seductor y las noches de los esposos se unen como dos sábanas sepultándome, y las horas después del almuerzo en que los jóvenes estudiantes, y los jóvenes estudiantes, y los sacerdotes se masturban, y los animales fornican directamente, y las abejas huelen a sangre, y las moscas zumban coléricas, y los primos juegan extrañamente con sus primas, y los médicos miran con furia al marido de la joven paciente, y las horas de la mañana en que el profesor, como por des- cuido, cumple con su deber conyugal, y desayuna, y, más aún, los adúlteros, que se aman con verdadero amor sobre lechos altos y largos como embarcaciones: seguramente, eternamente me rodea este gran bosque respiratorio y enredado con grandes flores como bocas y dentaduras y negras raíces en forma de uñas y zapatos.
¿por qué perdemos la inocencia que nos domina durante la infancia y por qué 'migramos hacia la concesión y la tristeza'?
Tenemos un cerebro programado para sobrevivir. Es un instrumento tan complejo y sofisticado que, de forma inconsciente, tiende a armarse de razones y de defensas para estar siempre alerta. Su lema podría ser: 'La mejor defensa es un buen ataque'. Es como una estrategia preventiva que ocupa buena parte de su energía y que lastra la vida diaria con miedos variopintos. Pretender sobrevivir con este exceso de defensas nos obliga a opciones de vida muy controladas, donde caben pocos riesgos, pero también pocas emociones, poca pasión, pocas sorpresas. Creo que terminamos muriendo, emocionalmente, de aburrimiento.
Defender la alegría como principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos
“Defensa de la alegría” Mario Benedetti
gracias TERESA HERRERO por mandarme esta maravilla de POESIA !!!!!!